Estados Unidos está fallando a las mujeres indígenas: El derecho a la justicia y a no sufrir violencia sexual

relative - with copyrights
“Ya no sé qué más hacer. No me dan ninguna respuesta.”
Familiar de una joven violada nueve meses antes. © Amnesty International. Fotógrafo: Adam Nadal

En Estados Unidos, la violencia sexual contra las mujeres de naciones indígenas tiene proporciones epidémicas, y, con frecuencia, se niega la justicia a las sobrevivientes. Las mujeres indígenas de Alaska y del resto de Estados Unidos tienen una probabilidad de ser violadas 2,5 veces superior a las mujeres no indígenas. Una de cada tres mujeres indígenas será violada a lo largo de su vida. Más aún, muchas sobrevivientes de violación y agresión sexual indígenas tendrán entonces que luchar para recibir atención básica posterior a la violación. El informe de Amnistía Internacional Laberinto de injusticia: Falta de protección de las mujeres indígenas frente a la violencia sexual en Estados Unidos confirmó lo que las mujeres indígenas y quienes defienden sus derechos saben desde hace mucho tiempo: a las mujeres indígenas se les niegan los derechos básicos a no sufrir violencia y a la justicia.

La violencia sexual contra las mujeres indígenas es consecuencia de varios factores y da continuidad a una historia de abusos generalizados contra los derechos humanos de los pueblos indígenas en Estados Unidos. Históricamente, las mujeres indígenas eran violadas por colonos y soldados. Esas agresiones no eran aleatorias ni individuales, sino herramientas de conquista y colonización. Las actitudes hacia los pueblos indígenas que sustentan tales abusos contra los derechos humanos continúan estando presentes en Estados Unidos en la actualidad. Contribuyen a los altos índices actuales de violencia sexual perpetrada contra las mujeres indígenas y ayudan a proteger a los agresores frente a la acción de la justicia; contribuyen a la falta de urgencia en todo el aparato de gobierno y la sociedad estadounidenses para abordar esa violencia y garantizar que las sobrevivientes reciben la atención que precisan.

Las mujeres indígenas se encuentran con importantes obstáculos para obtener justicia tras sufrir violencia sexual a consecuencia de las deficiencias de la respuesta policial, la insuficiencia de los servicios de salud y forenses y la ausencia de enjuiciamientos.

En 2011, el Servicio de Salud para los Pueblos Indígenas, agencia federal responsable de proporcionar atención médica a las comunidades indígenas, implementó protocolos para los casos de agresión sexual que incluyen directrices de atención posterior a la violación. No obstante, los y las activistas que defienden el derecho a la salud de las personas indígenas denuncian que la aplicación plena de los esos protocolos —si es que se aplican— es desigual.

Trascurridos 10 años desde la publicación inicial del informe Laberinto de injusticia, se han realizado excesivamente pocos avances, y Estados Unidos continúa sin actuar con la diligencia debida para prevenir, investigar y castigar la violencia sexual contra las mujeres indígenas. En consecuencia, las sobrevivientes indígenas de violencia sexual sufren prejuicios y discriminación en todas las etapas de la investigación y el enjuiciamiento tanto en los tribunales federales como estatales. Los kits de atención posterior a la violación, a menudo la única vía para que las sobrevivientes obtengan justicia, no se administran, no se procesan o no se admiten como pruebas ante los tribunales debido a deficiencias institucionales del Servicio de Salud para los Pueblos Indígenas.

 

57778 - with copyrights
El departamento de policía me dijo que el examen forense de la agresión sexual cometida contra ella había sido destruido. Dada la falta de pruebas disponibles, el fiscal del distrito le aconsejó que retirara la denuncia tras la vista preliminar. © Amnesty International. Fotógrafo: Adam Nadal

Según los artículos 21.2 y 22 de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, los Estados deben prestar particular atención a los derechos de las mujeres indígenas a fin de garantizar su plena protección frente a todas las formas de violencia, ámbito en el que la inacción del gobierno estadounidense es manifiesta. En su artículo 23, la Declaración dispone que los pueblos indígenas tienen derecho a determinar y administrar sus propios programas de salud, y en el artículo 24.2., estipula que los pueblos indígenas tienen el derecho a disfrutar del nivel más alto posible de salud. Desafortunadamente, la jurisdicción federal de EE. UU. sobre las reservas significa que los pueblos indígenas tienen poco control sobre sus recursos sanitarios. El Servicio de Salud para los Pueblos Indígenas decide qué servicios se proporcionan a las comunidades indígenas, y su actual inacción a la hora de aplicar los protocolos exhaustivos para los casos de agresión sexual es indicativa de una falta de preocupación por los derechos de las mujeres indígenas.

Estados Unidos fue uno de los cuatro Estados miembros de la ONU que votó vergonzosamente en contra de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas cuando se aprobó en 2007. Afortunadamente, en 2011, el gobierno dio marcha atrás a esa postura y anunció su apoyo a la Declaración.

Sin embargo, Estados Unidos ha fallado a las mujeres indígenas de todo el país al no edificar sobre ese compromiso y proteger, respetar y hacer efectivos sus derechos más básicos.

La violencia sexual es una cuestión de derechos humanos, y las mujeres indígenas merecen los mismos recursos y vías para la justicia que las mujeres no indígenas.

 

Semblanza: Charon Asetoyer

FOTO: Charon Asetoyer

charon asetoyer - with copyrights
© Amnesty International. Fotógrafo: Adam Nadal

Charon Asetoyer (Nación Comanche) es directora ejecutiva y fundadora de la Junta Comunitaria de Indígenas Estadounidenses y el Centro de Recursos de Educación sobre Salud de las Mujeres Indígenas Estadounidenses, situado en la reserva sioux de Yankton (Dakota del Sur). Su activismo se centra en la intersección de la justicia reproductiva, la justicia medioambiental y los derechos de los pueblos indígenas estadounidenses.

Charon ha sido una fuerza innegable a la hora de mejorar la salud y el bienestar de su comunidad, dotándola de recursos como información sobre salud, un refugio para sobrevivientes de la violencia en el ámbito familiar y viviendas de transición. Su trabajo para inducir el cambio en su comunidad, en particular, y en las comunidades indígenas, en general, ha contribuido a cambiar la legislación y las políticas nacionales de manera que presten un mejor servicio a las mujeres indígenas, lo que incluye garantizar que se puede enjuiciar a hombres no indígenas por agresiones a mujeres indígenas, así como garantizar el acceso de las mujeres indígenas a anticoncepción de emergencia. Como Charon refirió a Amnistía, es preciso hacer cambios en todos los niveles: “La obligación de rendir cuentas del gobierno —desde las esferas más altas hasta la esfera comunitaria— pasa por aplicar el mismo estándar jurídico a todas las mujeres, incluidas las indígenas. La violencia sexual no es una excepción; la legislación debe garantizar y proteger nuestra dignidad”.

En todos los niveles del gobierno, los y las activistas en favor de los derechos de las mujeres indígenas, como Charon, se enfrentan a grandes desafíos. Incluso agencias como el Servicio de Salud para los Pueblos Indígenas, que supuestamente debe garantizar la salud y los derechos de las personas indígenas de Alaska y del resto de Estados Unidos, sufren herencias coloniales profundamente arraigadas: “No debería ser tan difícil lograr que se elaboren y apliquen políticas que mejoren la salud y el bienestar de las mujeres y los niños y niñas indígenas. Mientras estas sigan siendo racistas, tendremos que luchar por nuestro derecho a la igualdad en todas las agencias gubernamentales, incluido el Servicio de Salud para los Pueblos Indígenas”.

El trabajo de Charon ha demostrado que las personas activistas indígenas pueden cambiar y han cambiado la situación en sus comunidades y en todo el país.

HAZ CLIC AQUÍ PARA ACTUAR Y EXIGIR QUE LAS MUJERES INDÍGENAS TENGAN ACCESO A ATENCIÓN POSTERIOR A LA VIOLACIÓN

Published by

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

w

Connecting to %s